¿Eres docente? ¿Sabes cómo acompañar emocionalmente a tus alumnos?

Puede que lleves años ejerciendo o puede que acabes de terminar tus estudios y hayas decidido que tu profesión sea la docencia, en cualquier caso, estamos seguros de que cuando entras en un aula, tanto si es la primera vez como si lo llevas haciendo años, lo que más perentoriamente necesitas, como herramienta de trabajo, no es lo que estudiaste en la carrera. 

Puede que seas arquitecto, informático, biólogo, lingüista, experto en arte, en idiomas o en música, ingeniero, etc., los contenidos no te preocupan, lo que realmente te preocupa es cómo llegar a tus alumnos, cómo motivarlos, cómo transmitirles tu pasión por ese área de conocimiento que a ti te atrapó desde la adolescencia.

Los problemas que más temes son los problemas de conducta, los problemas emocionales, familiares y sociales que traen tus alumnos al aula y cómo lidiar con ellos. Te preocupa el bulling, el riesgo de que tus chicos corren por las redes sociales, quisieras encontrar la forma de ayudarles a crecer como personas, como dice la ley, contribuir a su desarrollo integral, pero te faltan herramientas. 

Te haces consciente de que tus conocimientos, destrezas y habilidades en ese terreno te hacen sentir inseguro y esa inseguridad no solo te produce incomodidad y desazón, sino que te resta eficiencia y te impide ser el docente que quieres ser.  

Sabes que el acompañamiento emocional de tus alumnos es tu baza, pero ¿cómo se hace?

Has oído hablar de la inteligencia emocional, quizá también de la inteligencia ejecutiva, pero ni siquiera sabes si tú la tienes o no, cómo desarrollarla o cómo se emplea.

Quisieras que tus alumnos hagan cosas que no hacen o dejen de hacer cosas que hacen, has probado mil “estrategias” y nada parece funcionar.

Desde el Instituto Psicobiológico entendemos que estos son aprendizajes y conocimientos absolutamente necesarios para un docente del siglo XXI, que han de ser experimentados en primera persona, madurados, para después poder contribuir a ese andamiaje que todo buen profesor ejerce con sus alumnos.

Muchas de las viejas teorías ya no sirven; nuestras nuevas generaciones traen consigo nuevas problemáticas y expectativas. Ellos van muy por delante del sistema y nosotros, como docentes, tenemos la obligación moral de estar a su altura, modernizándonos, actualizándonos, adaptándonos a ellos y a sus necesidades. Decía Mandela que la educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo, pero hay que saber usarla. Los viejos modos de uso y manejo ya no sirven. 

Necesitamos nuevos docentes, con una nueva y sólida formación que sean capaces de trabajar con la materia prima más valiosa del planeta.

 

                                        Dra. Pilar Martín en colaboración con el Instituto Psicobiológico

 

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